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La Coctelera
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Malestar

Hoy me he levantado sobre las siete con la cabeza a punto de estallar y la amenaza de la tos dolorosa en el fondo de la garganta. Me puesto en pie y me dolía todo el cuerpo, como si me hubieran pegado una paliza. He comido melón y he mirado el Ares para ver si se había bajado una película que quería ver, que ya no está en cines y que aun no está en dvd.
Había bajado la misma película tres veces para evitar fakes. La primera me asustó. Nada más dar al play vi un enorme clítoris intentando atacarme. Luego unas letras en ruso aparecieron (no se lo que ponía, eran rosas y enormes, así que imaginad...). La segunda era un acústico de Cranberries. Aún he salido ganando. Y la tercera era la película en si con el video en calidad dvd i el audio en calidad grabado en el cine de strangis.
Conclusión: sigo con fiebre y sin película que ver...

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...un, dos, un, dos, tres y....

Soy nuevo en esto ¿sabéis? Hasta hace pocas semanas yo aprendía a tocar Space Oddity en mi casa y pasa el tiempo y hago lo mismo sobre un escenario. En realidad es mas o menos lo mismo: los acordes son los mismos y hay que entonar la voz igual. La única diferencia es que en directo hay que ser infalible, no puedes (poder puedes, pero no debes) parar una canción para decir: -huy, que me equivocado... (aunque lo hago).
Un concierto bonito no lo hace el cantante, lo hace el público cuando conecta (sean dos o sean doscientos), cuando están atentos y están integrados en los que se está haciendo y cierras los ojos al cantar y sabes que siguen escuchándote aunque no les mires. Ganas de más...

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and all the cigarettes...

Hoy mi guitarra huele a alcohol y a sudor. Tengo la voz un poco ronca por haber bebido demasiado y por el aire acondicionado que siempre suele estar demasiado alto. Me sorprende la gente desconocida que después del concierto de ayer se acercaron a darme besos y a decirme que tenía una voz muy bonita (¿algo tenia que tener bonito no?).
La gente siempre algo con que sorprenderte...

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Con gafas y a lo loco

Días de sentimientos contradictorios y de pensar que me meto más cosas en la boca de las que puedo tragar. Cine, música, literatura...no se puede ser todo a la vez, pero por otra parte estoy en esa edad en que se pueden hacer cosas por amor al arte solo por el placer de ver-si-esto-se-me-da-bien.
Dicen que no hay que tomarse la vida en serie porque al final y al cabo no vamos salir vivos de ella. Hoy me pienso poner mis gafas sin cristal, la corbata negra aunque no me pegue con nada y salir con Ann y su coche hasta que nos aburramos de darle al acelerador y sacar la cabeza por la ventanilla.
Son las ocho y me voy a duchar. Sed felices y malos, que es más fácil.

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Esta boca es mía

Su relación ya no era nada.

Hacía meses que aquello no era más que las cenizas de lo que comenzó como una hoguera. Dicen que la llama que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo y aquella relación había brillado con muchísima intensidad, demasiada, y ahora se deshacían como dos velas dejando un reguero de cera.
Para su última cita quedaron en el lugar donde se dieron el primer beso.
Aquel banco del puerto había sido testigo del inicio de su amor.

-Miénteme- le pidió Él mirando a su Novia a los ojos -Dime que me quieres-
-Te quiero- repitió Ella mecánicamente
-Dime que me amas-
-Te amo-
-Dime que no puedes vivir sin mí-
-No puedo vivir sin ti-
-Dime que esta boca es mía- le dijo Él mientras le tocaba los labios suavemente.
-Esta boca es tuya-

Las mentiras pueden hacer creer que sienten algo por nosotros. Por mucho que Ella lo repitiera mecánicamente aquella boca ya no era del él.

...Este loco se va con otra loca,
estos labios se van con otra boca...

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Un día de amor

Hay un momento en nuestras vidas en que nos creemos que estamos en la base de un iceberg y que sobre nuestra cabeza tenemos todo el peso del mundo. ¿Dramático verdad? Así soy yo, un animal dramático por naturaleza. Y así me encuentro, con todo el peso de la soledad sobre mis tacones.
Una lleva tacones porque le gusta marcar el ritmo de sus pasos sobre los empedrados de esta vieja Ciudad.

Siempre me han atraído las personas mayores. Me hubiera gustado estar dentro de aquel poema de Kavafis sobre un viejo marinero con el cuerpo marcado por una constelación de cicatrices, todas tan antiguas como él.

Hoy he salido a la calle en busca de mi octogenario. Llevaba mis tacones rojos, vestido rojo y pamela roja. Nunca un color havia revelado tan fácilmente las intenciones de una persona. Le avisté en un banco anodino. Le estaba dando de comer a las palomas y al acercarme me repasó de arriba abajo, como si me escaneara. Se le caía la baba...

Después de tantos años intentando atraer a los hombres, una a veces también se permite el lujo de ir a lo fácil. ¿Qué viejo se iba a resistir a un bombón con un envoltorio rojo? Al fin i al cabo yo solo buscaba un poco de atención, una mañana, una tarde, una noche... jugar a querer y ser querida, un día de amor.

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¿Recuerdas nuestra primera cita?

¿Recuerdas nuestra primera cita?

Paseamos por Barcelona y tú te empeñaste en subir a Colón solo por decir que estuviste en la parte más alta viendo Barcelona. Me acuerdo de la desilusión que te llevaste al ver que no había una larga escalera de caracol sino un ascensor.
Cenamos en aquel restaurante pop: ensalada de queso de cabra y un entrante para compartir. Me dejaste el último trozo del entrante porque decías que el último bocado era como el último beso, "el más grande y el más sabroso". Caminamos hasta mi casa e hicimos el amor en mi cama. Al acabar nos duchamos: tu me limpiaste a mi, yo te limpié a ti, sintiendo tu piel bajo mis manos. Dormimos juntos, con la ventana abierta y sin miedo a resfriarnos con el aire que entraba.

A la mañana siguiente me desperté antes que tu y te preparé el desayuno. Mientras besaba tus labios dormidos te dije: despierta amor mío, abre los ojos...

...abre los ojos...

...pero no los abriste, porque no estabas conmigo, porque no habíamos paseado, ni cenado ni hecho el amor. Porque no eres real...

No hay nada más triste que decir que la mejor noche de tu vida era solo un sueño y que despertaste con dos lágrimas que creías de alegría por tenerte a mi lado y eran de pura pena.

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Recuerdos

Llega un momento en el que el corazón no puede albergar ya más recuerdos, como una pared cargada con demasiados retratos.

Cuando esto ocurre lo mejor es guardarlas en un álbum y colgar fotografías nuevas. No esta bien desentenderse de nuestro pasado pero estoy harto de echar de menos a gente que estoy seguro que ni se acuerda de mi...pero yo no puedo evitar recordar los momento buenos que pasé con ellos y preguntarme si todo les va bien aunque ya no les vea, si estén donde estén les quieren como yo les quise.

Llega el momento de colgar nuevas fotos en mi pared.